El origen de los códigos telefónicos internacionales
Durante décadas, marcar un número telefónico internacional fue una tarea casi artesanal. Antes de que existieran los prefijos de país, una llamada al extranjero requería la intervención de operadoras humanas que conectaban manualmente centrales de distintos países. Este sistema funcionaba mientras el tráfico era bajo, pero tras la Segunda Guerra Mundial el crecimiento explosivo del uso del teléfono lo volvió insostenible. El mundo necesitaba una forma automática, ordenada y universal de saber a qué país debía dirigirse cada llamada. La solución llegó a finales de los años cincuenta de la mano de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), un organismo dependiente de la ONU con sede en Ginebra. Allí se diseñó un plan global de numeración internacional cuyo principio era simple pero poderoso: asignar a cada país un código único que las centrales telefónicas pudieran reconocer sin intervención humana. Este sistema quedó formalizado en lo que hoy se conoce como la recomendación E.1...